Nosotras Corremos; mi regreso a los 10k

Regreso entrenada y emocionada como hace mucho no lo estaba

Ya sé, ya sé. Lo primero que muchos harán al leer esto, quizá antes de decirme siquiera “hola”, será preguntarme dónde diablos me he metido.

No estoy muy segura. En todas partes, supongo. Viajé mucho, lo cual me hace tener la mente en paz y el corazón contento;  trabajé como loca, lo que ha ocasionado que los fines de semana me quede tirada en cama hasta tarde; leí algunos libros, lo cual por fin me hizo alejarme un poco (por mi bien) de los medios, tanto electrónicos como impresos. Tengo tanto que contarles…pero quizá lo que más me emociona es que por primera vez en mucho tiempo estoy emocionada porque voy a correr una carrera.

Aquella primera vez

-“Papáaaaaaaa, ¿me viste llegar a la meta?, ¡¡¡fue increíbleeeee!!!”, le dije mientras lo abrazaba y lloraba de la emoción al terminar mi primer carrera de 10 k. Me sentía invencible. Lo era. Así inauguré mi medallero y colección de playeras para correr: con el padrísimo dije que nos dieron en 2009 diseñado por Daniel Espinosa y con aquella playera azul cielo que hasta la fecha sigue siendo mi favorita.

La adrenalina que se respira en las carreras y el ambiente que hay nunca se podrá comparar con ningún entrenamiento, ni siquiera en equipo. Hay magia pura en el aire y punto, no puedo describirlo con palabras, pero las personas que lo han sentido saben a qué me refiero. Ese conteo regresivo del 10 al 0 y escuchar el disparo de salida mientras tu corazón late rápido y la piel se te pone de gallina es un momento que te guardas para siempre sin importar cuántas carreras has corrido.

Dicen que todas tus primeras veces son especiales, pero por lo menos a mí me emociona más recordar mi primera vez en un 10 k que mi primer beso, por ejemplo.

Dice 2hrs porque la foto la tomé hasta mucho después eeeeeeh?!

Dice 2hrs porque la foto la tomé hasta mucho después eeeeeeh?!

Los 10k de mi vida

Vinieron muchos más 10 k, muchos. Mi medallero se fue llenando y aunque todas las carreras las recuerdo con mucho cariño, quizás las que más me han significado son: obviamente mis dos medios maratones; el Pumatón que corrí con mis amigos runners más queridos; la San Silvestre en la que hice 1:03; el 10k de Sport City en el que pensé que iba a morir en pleno CU; la primera Carrera Disney en la que me divertí como loca; la Adidas salvaje en la que tuve ganas de llorar y la We Run en la que mi novio me acompañó por primera vez durante toda la ruta.

Muchos, muchos 10k

Muchos, muchos 10k

Pero bueno, llegó un momento en el que entrenaba tan bien en la semana que llegué a pecar de soberbia. Y con esto me refiero específicamente a aquella vez que estábamos en Morelia y casi corrimos la primera Carrera Cinépolis en vivo. Qué horror, habíamos dormido dos horas y aún así nos levantamos y estuvimos puntualísimos en nuestro corral de salida y con la energía al full. Todavía recuerdo la canción que estaba mientras calentábamos esperando el disparo de salida, fue muy emocionante.

Los amo <3

Los amo <3

Supongo que cuando se te sube la soberbia a la cabeza, la vida se encarga de ponerte en tu lugar y decirte “Guey, no mames”. Así me pasó a mí. Me creía muy “salsita” y de repente tómala, para atrás.

Ya me desahogué con ustedes, les lloré y les platiqué qué me llevó a convertirme en un ser sedentario y pesado, así que no vale la pena repetirlo (Para quienes quieran leerlo les dejo el link a mi post pasado “Los primeros pasos de un corredor”), sin embargo lo que sí vale la pena contarles es que después de llorar y llorar comencé a ir al gym y con la nutrióloga.

No fue fácil, el trabajo muchas veces me deja como costal y sólo tengo ganas de llegar y tirarme a dormir en mi cama, pero luego pienso que si quiero este año hacer mi primer maratón (y miren que sí quiero) debo controlar mi mente y repetirme mil veces lo emocionadísisisisima que estoy de ir al gym después de trabajar, aunque no sea cierto. Después de la quinta vez que lo repito me la empiezo a creer y voy. Es increíble que en lugar de salir más cansada, salgo con energía y nunca, nunca me arrepiento de ir.

Respecto a la alimentación, les puedo decir que mi relación con la comida ha mejorado. Lo primero fue buscar a un buen couch, osea una buena nutrióloga que no sólo te diga qué comer y qué no, sino que además te caiga perfecto, sepa de su tema y le apasione, que te motive y también sepa cómo jalarte las orejas sin decirte “¡Eres un ceeeeeeerdoooooo!” jajajajaja. ¡La encontré y la amo! Eso ya fue ganancia. Me explicó mil cosas que no sabía sobre los enlatados y conservadores y bueno, ella es una fanática de lo natural así que poco a poco me he unido a su club.

A tres kilos

A finales de noviembre, cuando corrí la We Run de Nike, llegué muy mal. Ya era costumbre, me echaba carreras sin entrenar y lo único que lograba era lesionarme más. Pero esta vez el dolor de cadera “habitual” fue insoportable y me dejó cojeando varias semanas. Al acudir con  la terapeuta me sentenció: “no puedes correr hasta que bajes ocho kilos”. Al lunes siguiente me inscribí al gym.

Cardio y más cardio (sin correr) fue la rutina que me puso el entrenador del gimnasio. Terminaba empapada en sudor pero empecé a dormir y comer mejor y obviamente descansaba más.

Llevo cinco kilos y voy por tres más para poder entrenar para el medio maratón del día del padre. Me ilusiona muchísimo volver a correrlo con mi papá pero lo más padre es que la semana pasada, con mucho miedo, corrí la Amigos de los Viveros 5k. Terminé en 35 minutos y no me la creía. Claro que no es un tiempo ni remotamente decente pero la terminé sin problemas y con energía. El gym y los kilos menos me habían hecho efecto.

Amigos de los Viveros 2013

Amigos de los Viveros 2013

De vuelta al 10k

Después de haberle perdido el respeto y el interés a los 10k, mañana vuelvo de nuevo al ruedo. Estoy emocionada como hace mucho que no estaba por volver a recorrer esta distancia, ahora sí, entrenada. Me siento como cuando corrí ese primer Nosotras Corremos de playera azul cielo.

Me irá bien. Siento que cualquier distancia se merece su debido respeto y entrenamiento, así que de todo corazón les deseo muchísimo éxito a las runners que correrán mañana su primer 10k, o segundo o décimo, no importa. Felicidades porque para correrla se necesita disciplina para entrenar y sé que es difícil encontrar el tiempo de hacerlo en medio del estrés del trabajo, el tráfico, el novio, la familia y demás.

Así que no les voy a desear suerte, no la necesitan. Para terminar una carrera se necesita entrenamiento y ése ya lo tienen así que les deseo éxito y felices kilómetros. Nos vemos en la meta.

Nos vemos en la meta ;)

Nos vemos en la meta ;)

La Monty

Quien encontró una nueva power song que ya está descargando para darle duro mañana.

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Empezar desde cero: los primeros pasos de un corredor

Confesiones y consejos para principiantes de una ex corredora de atletismo

Podría hacer toda una cátedra sobre mi historia en el atletismo, no porque sea una corredora de élite, sino más bien porque es un cuento de nunca acabar. Pero seré breve y sólo diré que ha sido como el diagrama de una ola: una subida, la cresta y el declive. Y aquí me tienen empezando otra vez, sin rendirme. Lo intentaré una y mil veces hasta que vuelva a subir esa ola y pueda de una vez por todas correr mi primer maratón.

No podría quejarme, la vida me ha tratado muy bien: tengo un novio increíble, por fin me pude independizar y salirme de casa de mis papás, y lo mejor es que estoy viviendo mi propio American Dream en el que AMO mi trabajo y me dedico a escribir, viajar y llegar a escribir más. ¿Entonces qué pasa? Pues que los que dijeron que “nada es esta vida es gratis” tenían la boca llena de razón.

Así comenzó todo…

Mi mala racha la desató una lesión en la cadera. A partir de entonces corría tres kilómetros y el dolor me hacía frenar intempestivamente  Empecé a parar mis entrenamientos. Fui con tres médicos diferentes pero todos charlatanes, ninguno me podía decir cuál era mi problema. Más que el dinero, lo que me dolió fue tirar a la basura mi tiempo. Ahí fue cuando la ola comenzó a descender.

Antes de empezar mi vida laboral formalmente (osea de convertirme en Godinez) deben saber que yo disfrutaba las maravillas de ser freelance: me paraba todos los días a las 6 AM, salía de mi casa a las 6:30 y a las 7:00 yo ya estaba en Viveros corriendo; a las 8:30 tomaba yoga y a las 10:30 ya estaba en el deportivo para mi religioso baño y vapor diario; finalmente de regreso a casa pasaba por un delicioso café al Jarocho.

Cuando hablo de esta época de mi vida lo hago con mucha nostalgia porque lo que sea de cada quien, ¡cómo extraño mi vida de Sra. de las Lomas! eso sí, sin un peso partido por la mitad, pero yo muy doña me sentía.

Una escena muy recurrente en ese entonces

Una escena muy recurrente en ese entonces

Cuesta abajo

Sin embargo así como una disfruta de las bondades de la freelanceada, también se padecen sus inclemencias: andas a expensas de los artículos que te toquen ese mes, correteando a los contadores para que te paguen, lidiando con el SAT por los impuestos, tronándote los deditos porque ya se te anda acabando el varo mensual (y eso que escribía para cinco revistas, pero ni aún así me alcanzaba), etc, etc y más etc. Por eso después de que ya llevaba un año fuera de la universidad y dos como corredora de diario, decidí que era momento de buscarme un trabajo fijo.

Así fue que la editora que me dio mi 1a oportunidad de publicarme un texto en su revista (pagando por él, obviamente), fue también quien me avisó que estaba disponible una vacante para entrar como redactora web. La idea me parecía increíble porque conocía a todo el equipo de, por lo menos siete años antes, así que dije “sí” y así fue como empezó mi vida de Godinez. Acá el primer tutorial que se publicó en 15a20.com.mx, ¡lo hice yo! :D


Todo era perfecto
: el ambiente, la ubicación, el sueldo no tanto aunque tampoco tenía muchos gastos, el horario…pero como en todo, tienes que sacrificar una parte y como yo seguía lesionada de la cadera, paré casi por completo de correr. La cosa es que uno sigue comiendo lo mismo así que ahí fue cuando la báscula se empezó a poner en mi contra.

Fueron 15 kilos los que subí
ese año; uno y cachito por mes. Fue de verdad impactante cómo la ropa te comienza
a apretar hasta que un día
ya no cabes en ella, así también como lo fue que de repente
un día te desconoces
en las fotos.

La persona que ves dista mucho de ser la que eras cuando corrías todos los días, Ya no eres quien te encantaba cómo salía en las fotos, en pocas palabras es como habitar en un cuerpo ajeno. Se siente horrible.

Cuatro meses después de entrar a ese trabajo que les conté, me ofrecieron el trabajo de mi vida -por lo menos hasta ahora-, por supuesto que lo tomé sin pensarlo. Mi papá dice que las oportunidades llegan una sola vez en la vida y que debes tomarlas o dejarlas ir pero sin arrepentirte. La tomé y mi vida cambió, me convertí en eso que siempre quise ser y hacer, pero en definitiva estaba (y sigo) pagando un precio caro: dejé de correr completamente.

Errores de novato corredor

Recuerdo que cuando entrenaba de 8 a 10 kms diarios, algunas personas me preguntaban por tips para iniciarse en el atletismo. Yo no creo que me lo preguntaran porque creyeran que yo era una super pro, sino justamente por lo contrario: para ellos yo era la girl next door que un día se hartó de tener sobrepeso y riesgo de diabetes, se puso los tenis, le bajó cañón a la fiesta y comenzó a correr.

Meses después la báscula y la ropa se pusieron a mi favor. Me sentía feliz y entera, y eso por supuesto que se reflejaba. Su pongo que eso fue lo que hizo acercarse a las personas. Si yo pude (que no movía un dedo), todos pueden.

Como todos, al principio corría dos kms y no podía más, sin embargo la perseverancia de ir todos los días a entrenar fue la clave para que mi resistencia mejorara. Los kilómetros fueron aumentando, el peso iba bajando y entonces un día corrí mi primer medio maratón gracias a un maravilloso equipo que formamos llamado Reto Maratón, que comenzó como un equipo de entrenamiento dominical, pero del que aún guardo grandes y extraordinarios amigos. Aquí el primer (y único) videopodcast que hicimos:


En el camino fui cometiendo errores de novato que estoy segura que todos hicimos, y estos eran los tips que les pasaba a quienes me preguntaban, justamente para evitar que ellos pasaran por una situación similar. Del Facebook recuperé un inbox que le mandé a la hermana de una de mis mejores amigas en el que me pedía tips para que su novio empezara a entrenar. Les pego textualmente mi respuesta:

Los siete primeros pasos de un corredor

1. CALIENTA

Antes y después de correr. Es importantísimo para que lubriques tus articulaciones y les des chance a tus músculos de prepararse. Suena trilladísimo y fácil de saltarse, pero te juro que así evitarás lesiones.

*Antes de correr: haz círculos para lubricar articulaciones. También estira, pero poquito porque estás fría y si estiras a tu máximo, te puedes lastimar el músculo.
*Después de correr: ahora sí estira todo lo que quieras. Con 5 min basta.

2. TEN PRESENTES DOS COSAS

La primera es que vas a correr súuuuper suavecito a lo mucho 2 km, no más porque si quieres aventarte de un jalón los 5k, vas a terminar odiando el atletismo y no querrás regresar. Seguramente al principio todos te rebasarán y eso puede que genere en ti presión, pero si vas con la mentalidad de “Bueno, no estoy compitiendo contra nadie, estoy haciendo condición” el entrenamiento te sabrá a gloria.

Lo segundo es que tienes que administrar tu energía a lo largo de los kilómetros que vas a correr. Así que no sirve de nada que arranques rapidísimo si te pararás luego luego. Es mejor ir muy despacio pero cumplir con los kilómetros seguiditos.

3. SOBRE LA COMIDA

Antes de correr (por la mañana) lo más aconsejable es que hayas cenado ligero la noche anterior y que ese día desayunes un plátano y dos panes tostados, por ejemplo. Ligerito, pero sin irte a entrenar sin nada en la panza.

4. PIERNAS FUERTES

Si puedes hacer fuerza en las piernas, mucho mejor. Verás, todo mundo recomienda que te vayas al gym y le dediques una rutina ligera a los aparatos de las piernas para que se fortalezcan. En mi caso como odio el gimnasio, prefiero hacer una hora de spinning.

El tener piernas fuertes es una ventaja muuuuy buena porque te costará mucho menos trabajo agarrar buen ritmo. Es decir, ya con la fuerza, lo único en lo que hay que trabajar es en la condición, la cual si eres constante (osea que le des diario aunque sea poquito, en lugar de querer hacer 10k una vez a la semana), se crea rapidísimo.

5. SOBRE LA ROPA

Tennis

Los Adidas (AdiStar) y Nike Pegasus Zoom son los que más recomiendo y te salen baratísimos afuera de Viveros, Bosque de Tlalpan, Sope o cualquier pista de atletismo. Mucho más baratos que en los centros comerciales.

Para elegir los tenis perfectos recomiendo antes saber qué tipo de pisada tienes: pronador, neutral o supinador. Hay pruebas especiales para saberlo y son gratis. Posteriormente debes comprarte unos tenis que te ayuden a mejorar tu pisada y tomar en cuenta que si tienes kilos de más no se te vaya a ocurrir comprar tecnología barefoot, osea de esos que se doblan  dan la sensación de andar descalzo, mejor invierte en unos que te den soporte y estabilidad.

Bra

Puedes usar un pants equis, pero eso sí, procura comprar un bra especial de corredora. Ése es importante para mantener todo en su lugar y evitar lesiones. Compra un bra de ejercicio de alto impacto, puede costar caro pero vale cada peso.

SOBRE LA MÚSICA

De preferencia lleva tu ipod o mp3 o algo que haga que te distraigas mientras corres. Te juro que se te olvida el cansancio cuando escuchas la música que más te prende. Sólo que si lo llevas no lo pongas a todo volumen para que te acostumbres a escuchar tu respiración y aprendas a regularla. Cuando sientas que te falta el aire inhala lo más que puedas y baja el paso hasta casi caminar, pero NO TE PARES. Cuando mueras de ganas de hacerlo, es momento de poner tu power song, ésta, por ejemplo, es la mía:

7. TEN UN MOTOR

Bajar de peso “para estar bien buena” no es un motor suficiente para comenzar tu vida en el atletismo. Verás, al principio TODOS odiamos correr. No es padre. Te falta la respiración, te da dolor de caballo, te duelen las piernas…osea, de verdad no es bonito. Sin embargo hay “algo” que te motiva a despertarte todo los días a entrenar. Para algunos es ver que van mejorando sus tiempos y su condición, para otros es una forma de lidiar con el estrés y mantenerse zen, para mi fue mi salud lo que me hizo seguir al pie del cañón.

Un médico me dijo que me daría diabetes en cualquier momento si no bajaba de peso. La diabetes es una enfermedad que me aterra porque a través de mi abuela, quien ha sido diabética por más de 15 años, he visto cómo se sufre el padecerla. Ella, por ejemplo, tiene que inyectarse insulina todos los días, y yo por supuesto que no quiero una vida así. Ése fue el motor que me hacía pararme todos los días. Aquí mi recomendación es clara y concisa: busca tu propio motor que no te haga desistir ni en los tiempos de flaqueza.

Mmm…y creo que por el momento serían los tips que más recuerdo para que empieces con el pie derecho a correr. No sé si los tips son para ti, pero si lo son ¡me has hecho el día! Sé que voy a parecer testigo de Jehová vendiéndote una religión jaja, pero te puedo jurar que el atletismo va a cambiar tu vida. Es como un encuentro contigo, tus límites, tus capacidades…toda una catarsis que aunque te cuente tú tienes que vivir. Muchas felicidades.”

Consejos para uno mismo

Este inbox lo mandé el 4 de noviembre de 2010. Ahora que dejé de correr por completo, lo leo y siento como si me lo estuviera diciendo a mí misma. Es como tomarme dos chochos de humildad.  Sé que es importante ubicar que estoy en ceros, aún peor que cuando empecé a correr por primera vez porque en ese entonces por lo menos no tenía los 15 kilos más que tengo ahorita.

Necesito empezar de cero si es que quiero algún día correr un maratón. No puedo comenzar corriendo, o más bien intentando correr los 10k que corría a diario porque lo único que voy a lograr es joderme las rodillas y cadera.

De verdad es una lección de humildad, debo primero ubicarme en el aquí y ahora. Me costó un año aceptar mi vida tal y como es ahorita. Ya no tengo una vida de señora, ahora tengo un horario que cumplir, aunque no necesariamente eso implica sacrificar mi salud y bienestar.

Odio la caminadora (o banda, como le llaman algunos), odio entrenar en las noches y es justamente lo que pienso hacer de ahora en adelante. Me convencí que es mejor correr así que no correr nada. Empezaré a correr de cero, como aquella vez que di mi primera vuelta en Viveros y pensaba que se me saldría el corazón.

No tengo opción más que seguir mis propios consejos; pero no lo digo resignada, al contrario, me muero de la emoción de volver a empezar porque comenzar algo nuevamente te da la oportunidad de reinventarte y hacerlo diferente esta vez, de resurgir de entre las cenizas como ave fénix, de hacerlo bien, de hacerlo mejor que aquella primera vez. Sin duda, todos somos un poco más expertos cuando hacemos las cosas por segunda vez.

Aquí voy…nos vemos en mi primer maratón.

Pórtense mal, cuídense bien…y luego me cuentan.

La Monty

quien se pregunta si también el gimnasio tendrá promoción de El Buen Fin, ya veremos.

PD. Les dejo la foto que más me inspira en el mundo mundial: yo cruzando la meta de mi 1er medio maratón en un tiempo de 2:30 ^_^

Mi 1er medio maratón, snif!

Mi 1er medio maratón, snif!

¡Viva México, cabrones!

¿Qué piensan los extranjeros de nuestro país? Yo lo descubrí a miles de kms de aquí

Una de las anécdotas más divertidas de mi alma máter, la Septién, fue cuando en la clase de publicidad cité El Capital, de Marx. Mi opinión en la clase consistió en decir que el concepto de fetichismo ya estaba muy desvirtuado porque originalmente Marx, creador del término, lo definía como “cualquier objeto inanimado cuyo valor aumenta debido a las emociones que las personas depositan sobre él”. En palabras mortales, es como cuando tu novio te regala un peluche. Para ti va más allá de un simple regalo; pasa de ser una felpa a convertirse en la promesa de amor de tu galán en forma de oso.

Bueno, el caso es que yo estaba muy seriamente tratando de darme a entender, cuando noté que a lo lejos me observaba, absorto, mi compañerito “el Compa”. Al principio me saqué de onda porque pensé que no me estaba entendiento, por lo que redoblé esfuerzos tratando de explicarme lo mejor posible.

Cuando terminó la clase, el Compa -un chavo zapatista de Tlaxcala, muy leído y culto- se me acercó para decirme “Guau, ahora sí me sorprendiste. No sabía que habías leído El Capital; pensé que sólo leías de moda y belleza, y esas cosas banales que a nadie le importan. Qué padre darme cuenta de que sí piensas.”, me dijo sin afán de molestarme o hacerme sentir incómoda. Es decir, ¡lo decía en serio! Yo en lugar de enojarme por su comentario “halagador”, solté la carcajada y le expliqué que el hecho de que yo escribiera en revistas femeninas no significaba que tuviera Chococrispis en el cerebro, porque hasta para esos temas se necesita investigación y cultura general.

Más adelante nos hicimos amigos y platicábamos del movimiento zapatista, de la política nacional y de cómo éramos las mujeres, según las revistas femeninas.

Sí pienso. Sí leo.

I’m not a cold bitch!

A lo que voy con esto es que no porque escribo de estilo de vida me siento ajena o no me interesa lo que está ocurriendo en el país. No soy una experta (ni una intensa) del ámbito político, pero procuro leer lo más que puedo al respecto y rodearme de muchas opiniones para sacar conclusiones propias. Creo firmemente que vivo en el país más hermoso del mundo y que la única forma de sacarlo del bache profundo en el que estamos es con educación e información; así que bueno, de verdad intento predicar con el ejemplo, no sólo informándome lo más que puedo sino no pasándome los altos, evitando dar mordidas, siendo honesta en mi trabajo, etc.

Mi blog no es político ni lo será, sin embargo este mes patrio me parece que es la oportunidad perfecta para abordar a México desde un ángulo distinto. Ya estuvo bueno de malas noticias. Así que si usted, querido lector, quiere leer tragedias, le sugiero cerrar la página ahora porque lo que está a punto de ver, aunque también es la realidad, no tiene nada que ver con lo que leemos en los periódicos diariamente.

México lindo y querido, si muero lejos de ti…

Recientemente tuve la oportunidad de visitar Colombia, específicamente Medellín. Es una ciudad HERMOSA, y su gente, ¡uffffff!, cálidos como buenos latinos. El motivo de mi visita fue cubrir dos ferias de moda en las que estuvimos invitados un grupo de periodistas internacionales. Si el viaje ya pintaba interesante, cuando me dijeron que iría gente de España, Argentina, Uruguay, Perú, y obviamente Colombia, me emocioné muchísimo porque son experiencias únicas en la vida que definitivamente no me podría pagar si no fuera por parte del trabajo.

¡Hola Medellín!

¡Hola Medellín!

Aprendí mucho de Botero, de la moda colombiana, de la cultura paisa (osea de Medellín), pero sin duda una de las cosas más enriquecedoras fue estar rodeada de personas de varios países y darme cuenta cómo somos percibidos los mexicanos en algunas partes del mundo, ¿se imaginan?

Sobre el tequila y el mezcal

Para empezar, cuando me presentaron a Julio, el periodista uruguayo, sus palabras fueron “Mucho gusto y ¡viva México, cabrones!”, morí de risa. A pesar de que el resto de los periodistas coincide en que en México está lleno de gente “rumbera”, particularmente Julio está convencido en que los mexicanos somos súper pedotes: -léase en tono uruguayo-“Esos mexicanos son bárbaros, ¡se toman hasta la presión! Sho recuerdo haber ido a Garibaldi y ¡qué cosa!, no pararon de beber nunca; eshos seguían y seguían, y no se les subió nunca, pero es de entenderse, si tienen el tequila como bebida nacional, Diooooos.”.

  • Conclusión 1: los mexicanos somos borrachos, según mi colega de Uruguay.

Sobre el lenguaje

Otra de las cosas sobre México que aprendí en el extranjero fue que tenemos palabras ultramexicanas. ¿Qué palabra creen que sea la más mexicana de todas: chido, guey, cabrón? ¡Pues no! la palabra más mexicana de todas es… “Órale”. Jajajajaja ya sé, yo también puse cara de WTF? cuando me lo dijeron, pero resulta que en ningún otro país de habla hispana se usa el órale como aquí en México, y una vez que te haces consciente de esto, te das cuenta de que ¡lo utilizamos muchísimo!

Es más, les cuento que el último día que estuvimos por allá fuimos a un bar donde tocaban música en vivo. El grupo empezó a tocar un remix con las canciones de Juan Gabriel (idolazo en Medellín al igual que Chente Fernández) como la de “Si nosotros nos hubiéramos casado…” y demás. Al finalizar, la cantante del grupo grita “¡Viva México, cabrones!”, y todo el bar al unísono le responde con un “¡órale!” jajajajaja qué risa.

  • Conclusión 2: Órale sólo se dice en México.
'Órale' es la palabra más mexicana de todas

‘Órale’ es la palabra más mexicana de todas

Sobre la gastronomía

La comida mexicana es la mejor del mundo. Punto. En eso no hay punto de debate con ningún país porque todos coincidieron en que es la más deliciosa, aunque sea difícil de comer por condimentada, grasosa y picante. Pero de verdad nadie estuvo en desacuerdo ni defendió la gastronomía de su propio país. Punto para México :D

Respecto al picante…mi amigo Alex, el periodista argentino -quien es una dulzura, no sé de dónde sacaron que loss argentinos son pedantes, porque al menos los que yo he tenido oportunidad de conocer son los más amables y lindos- , me explicó que a su punto de vista, el chile es toda una cultura en México. “Ustedes comen chile desde que son pequeños; les enseñan a hacerlo”. Y antes de que yo pudiera debatirle algo, remató “Sho he visto que en México les dan a los infantes mango con chile, dulces con chamoy, paletas con chile piquín, ¡pero qué tortura es ésa!”. Pues sí, ni cómo decirle lo contario.

  • Conclusión 3: la comida mexicana es la mejor calificada con la única competencia de la gastronomía peruana, que también dicen es muuuy buena. Habrá que ver.

Sobre el queso

Sí, ya sé, ¿el queso qué? Pues bueno, éste es un dato curioso. Resulta que cuando nos dijeron que nos regalarían unos dulcecitos de panela, yo me imaginé lo mismo que ustedes ahora tienen en la cabeza si son mexicanos: un dulce con queso, ¿no? ¡Pues nel! Resulta que para ellos la panela es el azúcar de caña. Hasta les traje fotos al respecto; esto es la panela para ellos:

Dulce de panela: el de hasta la izquierda

Dulce de panela: el de hasta la izquierda

Bueno, y se preguntarán “¿Y cómo le dicen entonces al queso que nosotros conocemos como queso panela?”. Eso lo descubrí desayunando en el hotel. Ese queso que para nosotros es panela, para ellos es queso cuajada.

  • Conclusión 4: Así que si van a El Éxito (la cadena más grande de supermercados en Medellín), y piden medio kilo de queso panela, nadie les va a entender un carajo, lo correcto es pedir medio kilo de queso cuajada o_O

Sobre la música

Mi amigo colombiano Andrés me preguntó que si aquí en México admirábamos a Vicente Fernández. Le respondí que sí pero que no era, no sé, Luis Miguel. Después él me explicó que era curioso porque Chente era el único artista capaz de llenar estadios en Medellín…ah y Juanes también, pero se entiende porque él es colombiano, pero ¿¿Chente; neta??

Otra de las bandas muy queridas en Colombia resultó ser Molotov. -Léase con voz colombiana “¡Molotov es la pura chimba, Montse!”, me decía mi amigo colombiano Camilo, quien trabaja para la alcaldía de Medellín, que es como si trabajara para el GDF de Chilangolandia, hagan de cuenta. “En realidad no entiendo muy bien las letras de sus canciones, pero ¡son una verdadera chimba! (cuyo sinónimo más o menos es ‘mamada’, pero en el buen sentido jaja ¿me explico?).

Y como yo soy un alma caritativa y bondadosa le comencé a explicar el trasfondo de la canción “Puto”. Muy intelectuales nos pusimos Camilo y yo #not

  • Conclusión 5: la música mexicana es queridísima en todos sus géneros, desde el ranchero hasta el dirty pop.

Sobre el país

Cuando ellos querían tocar el tema de la situación actual del país, se mostraban un poco incómodos. No porque el tema les espantara sino porque no sabían exactamente cómo abordarlo conmigo. Pude ver que el contexto que atraviesa México en la actualidad es algo que les duele porque saben que aquí hay mucha gente buena, trabajadora y alegre. Además, saben que es un país con tanto que ofrecer turísticamente hablando…sus ciudades, playas, desiertos, bosques; pero sobre todo su gente, que dicen, es maravillosa. Sí señor.

Todos esperan que regrese la paz a este hermoso territorio y, eso sí, todos quieren venir a visitarnos. No los culpo, como bien dice la canción “Como México no hay dos”.

¡VIVA MÉXICO!

¡VIVA MÉXICO!

  • Conclusión 6: A pesar de que hay imbéciles como los de Top Gear que piensan que nos la pasamos dormidos en la sombra de un cactus, con sarape y sombrero, afortunadamente la mayoría del mundo nos ve como lo que somos: un pueblo alegre, trabajador y fuerte.

Obviamente regresé del viaje sintiéndome la más mexicana de todas. Mis niveles de orgullo patrio están por las nubes porque me di cuenta de que más allá de lo negativo que se dice sobre el país, las personas nos tienen en un excelente concepto porque nos lo hemos ganado.

Ya pasó el 15 de septiembre, pero no es necesario un día en específico para sentir el orgullo de ser mexicano y poder gritar al igual que como me recibió mi amigo el uruguayo: ¡Viva México, cabrones!

Pórtense mal, cuídense bien…y luego me cuentan.

La Monty,

quien les deja una canción que escuché allá en el bar y me hizo bailar como nunca… ¡rumba, rumba, rumba!

Mi momento feliz

Si es cierto que la vida se cuenta, no por el número de veces que respiramos, sino por los instantes que nos roban el aliento, entonces acabo de vivir un momento así

Recuerdo perfectamente el día que mi amigo Aquino llegó con su discman y me dijo “Traigo el CD de una nueva banda. Tienes que escucharlos, son buenísimos”, y me puso los audífonos. Desde la primera canción los amé, pero después siguió otra y otra, y terminé comprándome el disco porque era completamente adictivo. Iba en cuarto de prepa pero aún recuerdo que me perdía en la letra de sus canciones y su sonido grunge.

No era nada del otro mundo, por favor no se me vayan a poner intensos respecto a si es o no verdadera música; no pretendo dar lecciones a nadie, con mis palabras sólo quiero expresarles cómo me sentía cada que escuchaba las canciones del disco Songs about Jane, de Maroon 5. Nunca me han apasionado los grupos, pero éste era algo especial. Quizás se debe a que recuerdo la prepa como una de las etapas más felices de mi vida, y definitivamente éste es el soundtrack de aquella época tan pero tan feliz.

Asi era yo en la prepa

Asi era yo en la prepa

Tiempo después salió It won’t be soon before long, luego Hands all over, y finalmente Overexposed; todos tienen buenos temas, es cierto, pero ninguno es tan bueno como el primero. Lo único que sí se puso mejor con los años es su vocalista Adam Levine que pasó de niño bonito a sex-rock-god; y conste que no lo digo yo, lo dice su larga lista de exnovias guapísimas como Maria Sharapova, Jessica Biel, y recientemente la súper modelo de Victoria’s Secret, Anne V.

Bueno, el caso es que en Songs about Jane puedo decir que está mi canción favorita del mundo mundial…Sunday Morning. No sé, para mí es un himno a la juventud y la felicidad. Tiene enemil historias detrás de sus párrafos, por lo que es entendible que muchas veces haya llorado de felicidadal escucharla. Como si fuera una señal de que todo va a estar bien.

Promesa cumplida

Hace como cuatro años vino Maroon 5 por primera vez a México. En ese entonces yo estaba en la universidad y no tenía un peso partido por la mitad, por lo cual no pude ir a verlos. Fue triste sí, pero tampoco me deprimí ni me traumé, sólo que sí me juré solemnemente que la próxima vez que vinieran iría a verlos pasara lo que pasara.

Así pasaron cuatro años y por fin volvieron a venir. Muchas han cambiado desde entonces: ahora tengo dos años con mi novio; la prepa terminó hace mucho tiempo; las historias que vivimos con esa canción quedaron en la memoria; ya no soy esa chavita que no tenía un peso y se confortaba cantando a todo volumen las canciones en el discman de Aquino; en fin, todo es diferente.

Adam<3

Adam<3

Más de siete años después de haber escuchado aquella primera vez a Maroon 5,  cumpli mi promesa y pude ir a verlos tocar ayer en el Plaza Condesa del DF. Estuvimos aproximadamente cuatro horas parados mi novio y yo para poder verlos, entre empujones (porque no había asientos y conforme fue llegando la gente se fueron acomodando), apretones y un calor infernal ocasionado por la cercanía de unos con otros. Éramos dos mil personas aproximadamente las que esperamos de pie la fila, el telonero, los conductores, y finalmente…salieron.

I’m at a payphone trying to call home, all of my change I spent on you…

No estábamos a más de 5 metros de ellos. Apenas salieron se nos quitó el mal humor, el hartazgo de estar casi hacinados, y hasta las ganas de ir al baño. Más allá del sex appeal que tiene este hombre, lo que nos dejó admirados al Omy y a mí es su impresionante energía. ¿Cómo puede una persona llenar tanto un escenario y hacer bailar y cantar a todos? Yo cantaba, gritaba y brincaba y me sentía la persona más feliz del universo. Varias veces el chavo de adelante se volteaba y se me quedaba viendo feo porque al parecer le estaba gritando en el oído sin querer, pero bueno, ¿a qué vas a un concierto si no a eso?

Desde la primera canción, Payphone, grité cual teen que está en un concierto de los Jonas Brothers. Jamás he sido fan de nada en específico pero estaba disfrutando mi fanatismo cada segundo. Le siguieron Makes me wonder, If I never see your face again, Harder to breathe, This Love… Sunday Morning.

No sé cómo describir ese momento. Sin temor a exagerar puedo decir que fue uno de los momentos más felices de mi vida. Lloraba, cantaba, me limpiaba los mocos y volvía a cantar gritando a todo pulmón. Fueron 4 minutos con 10 segundos de un rush de felicidad, recuerdos, euforia, nostalgia, emoción. Todo a la vez. Parecía loca porque me reía y luego lloraba, y luego me volvía a reír. Qué pena.

Para rematar la noche, James Valentine, el guitarrista de la banda, se seca el sudor con una toalla y la avienta…la agarré yo. Les juro que ni siquiera la peleé. Llegó a mí y sólo levanté la mano y la jalé poquito hacia mí. Cerré los ojos porque yo ya veía venir los golpes o jaloneos para arrebatarmela…nada, todos los chavos de mi alrededor se portaron súper caballerosos porque, al ver que la había jalado una niña (osea yo), ni metieron fuerza ni nada, la soltaron. Abrí los ojos y volteé a ver a James; me ve y me sonríe. Yisuuuuuuuuuuus!!!!!!

No estoy segura de qué quiero decir con este post. No hay moraleja ni nada por el estilo. Sólo creo que me di cuenta de que aunque han cambiado muchas cosas en mi vida, en el fondo sigo siendo esa niña de braquets que no tenía un peso, que escuchaba los discman prestados de Aquino, que sigue teniendo la piel chinita cuando escribe, y que es muy feliz cuando corea a todo pulmón su canción favorita en el mundo.

Pórtense mal, cuídense bien  y luego me cuentan.

La Monty

, quien les comparte un fragmento de Moves like Jagger

Crónica de una noche sobre dos ruedas

Mi novio tenía razón en enojarse: me fui sin avisarle a nadie, a media noche, con puros desconocidos a rodar en bicicleta por la ciudad; ¿cómo llegué a ese punto?

Desde que escribí EcoMonty y posteriormente tuve mi trágico accidente, en el cual la puerta de un camión me aventó hasta derrapar de cara por Reforma, honestamente ya no había andado  tanto en bici hasta que me mudé por el Centro, y entonces mis distancias se acortaron.

Ecobici para acá y para allá, pero seguía sin sentirme tan segura al montarla: evitaba ir muy rápido, me ponía nerviosa si otro ciclista se me juntaba mucho, me estresaba ver que había una coladera enfrente, etc. Recordemos que aprendí hace no más de año y medio a andar en bici, por lo cual me daba miedo ir más allá del ciclo carril de Reforma.

Sin embargo hace poco conocí por Facebook a un extraordinario grupo de mujeres ciclistas llamadas “Mujeres en bici”, las cuales tienen diversas actividades para chicas y chicos que les guste y apasione rodar en bicicleta. Tuve la oportunidad de entrevistarlas por medio de mi trabajo debido a que estaban promocionando su “Rodada de altura”, la cual era una celebración alusiva al Día Internacional de la Mujer en la que invitaban a aquellas amantes del ciclismo a dar un paseo por Reforma ¡en tacones!, entre más altos, mejor. Pero no sólo eso, este evento es probablemente el más grande que organizan en el año; invitan a varios países a hacer lo mismo, y así fue como en 2012 sumaron 17 países a la lista que llevaron a cabo la Rodada de altura, además de 25 estados de la República Mexicana.

Rodada de altura

En ese entonces cuando las entrevisté, yo atravesaba por la gripe del siglo: además de catarro tenía fiebre, cuerpo cortado, y una congestión nasal que no me dejó respirar en días, por lo cual tuve que rechazar su invitación a la rodada del Día Internacional de la Mujer; no obstante Bere, la líder del grupo, me dijo que también tenían rodadas especiales cada martes en la noche. Se reúnen a las 8:30 pm para a las 9 en punto salir a algún lugar en específico: puede ser un billar, un restaurante, un museo, etc. El chiste es ir en bici hasta allá, hacer alguna actividad y regresar a la Diana.

Lo padre es que los organizadores se dan a la tarea de hablar con la administración de los lugares a los que van para que les den chance de entrar aunque ya esté cerrado para el resto del público; así es como han conseguido entrada a la torre de control del aeropuerto, a algunas partes de CU, a clases de yoga especiales, entro otros.

A pesar de que la idea me parece increíble, no había tenido oportunidad de unírmeles porque he tenido mil cosas en la cabeza. Incluso, francamente me había olvidado del asunto debido a todo el estrés que manejo actualmente, sin embargo bien dicen que las cosas llegan cuando tienen que llegar, y así me pasó con ellas.

Mujeres en bici

No están para saberlo, ni yo para contárselos, pero siento que después de tres años de estar en contacto por medio de este blog, debo confesarles que traigo el corazón un poco adolorido. No, mi relación de pareja va viento en popa, pero recientemente me sentí defraudada por dos de las personas que más quiero…sí, obviamente nunca me lo esperé. Ojo, no estoy diciendo que me hayan defraudado, pero así lo percibí yo, por ello decidí escribir “me sentí defraudada” y no “me defraudaron”. Soy de las personas que creen que la amistad dura para siempre, pero estoy aprendiendo que las personas cambian (uno mismo también lo hace) y que las cosas deben fluir e irse acomodando.

Pero bueno, como no quiero que piensen que mi vida es como La Rosa de Guadalupe (porque realmente no es así), lo único que puedo decir es que ese martes tenía el corazón apachurrado. Venía de regreso del trabajo pensando el asunto que me traía triste. Pensaba en que el tiempo pasa, las personas cambian, las circunstancias cambian, y la vida sigue. Tenemos que aprender a dejar ir a las personas por mucho que nos duela; pero sobre todo reflexionaba en que así como las personas se van, otras más entran, por lo que debía estar muy atenta para abrirme a nuevos amigos y rescatar a los viejos que tengo olvidados.

De pronto, mis pensamientos chocaron con una bici; más bien varias bicis; más bien un grupo ciclista de aproximadamente 50 bicis. Eran ellas, las Mujeres en bici, quienes estaban a minutos de iniciar una nueva rodada nocturna.

Yo no tengo bici propia, pero vencí la timidez y me les acerqué a saludarlas. Casual, sólo iba a preguntar cuál sería la ruta de la próxima rodada y ya. Sí, ajá. Desde el primer momento que me acerqué, me sonrieron, y eso que no me conocían, porque ni modo que trajera un letrero que dijera “Hola, soy Monty y escribí un reportaje sobre ustedes”. Eso me dio un buen augurio.

Es que no tengo bici; es que ya es tarde; es que hace frío; es que traigo sandalias; es que esto; es que lo otro”, miles de pretextos les puse (y me puse) para no acompañarlas, a pesar de que muy adentro de mí me moría de ganas de hacerlo. A final de cuentas me animé porque me dijeron que esa rodada era de principiantes, por lo que saqué mi Ecobici (no sabía que nos íbamos a tardar más de 45 minutos) y emprendimos este viaje con dirección a la Colonia Álamos.

Más fuerte de lo que crees

En total éramos aproximadamente de 50 a 55 bicis, entre hombres y mujeres, las que íbamos juntas, un número lo suficientemente considerable para que los automovilistas se sintieran un poco intimidados. No es lo mismo ver a un pobre en bici tratando de sobrevivir, que ver a más de 50. Te impone, quieras o no, y aquí cabe hacer el comentario de que así como hay conductores que te mientan la madre por haberte dejado pasar (como si les quitaras mucho tiempo, por favor), la gran mayoría se portaron increíbles: no sólo te cedían el paso, sino que te echaban porras como “¡Venga chavos a pedalearle!”, y cosas por el estilo.

Agarramos todo Nuevo León y, de alguna forma que desconozco, llegamos a Cuauhtémoc. En cada semáforo los hombres que venían con nosotros se turnaban para ponerse en medio de la calle y detener a los autos hasta asegurarse que pasáramos todos los del grupo. Bere, que iba hasta enfrente hacía una señal y todo el grupo la imitaba, de modo que así nos avisaban a los que veníamos atrás que había un tope, que debíamos frenar o dar vuelta, o que había una coladera peligrosa. De verdad es increíble el espíritu de solidaridad que hay porque entre todos nos íbamos cuidando.

Pasar la subida donde cruza Viaducto y Cuauhtémoc es indescriptible. La ciudad de noche y yo a toda velocidad tratando de no quedarme atrás del grupo, no porque fueran a dejarme sola, sabía que no lo harían, sino más bien porque quería seguirles el paso. Cuando agarré esa bajada tan empinada sentí que me quedaba sin aliento. Pude haber frenado un poco, pero simplemente me dejé ir con todo y bici, la cual comenzó a agarrar velocidad mientras yo sentía que la adrenalina me subía un 100 %.

De verdad no tengo palabras para describir ese momento, sólo puedo decir que me sentí viva. Y no porque me sienta muerta la otra parte del tiempo, pero si es verdad que “la vida no se cuenta por el número de veces que respiras, sino por los momentos que te roban el aliento”, entonces en definitiva ése fue uno de esos momentos. Era la medicina que necesitaba para el dolor y la pomada para aliviar mi corazón que estaba roto.

Llegamos al restaurante en la Col. Álamos y era una crepería. Fue ahí cuando me puse a pensar en lo bizarro de la situación: las 11 de la noche, con puros desconocidos (amables, sí, pero desconocidos a final de cuentas), en un lugar que no conocía, ah sí, y yo en bici que ni era mía sino del gobierno…¿por qué siempre acabo en esas situaciones tan increíblemente surreales? No sé, lo único que sabía era que algo se había encendido en mí y que quizás había encontrado algo que ni siquiera había estado buscando pero que me hacía sentir contenta. Como cuando encontré que correr me hacía una persona más feliz y plena; ¿me iba a pasar lo mismo con la bici?

Después de comer y platicar, regresamos a la Diana. 1:30 AM y yo iba entrando a la cama después de bañarme y ponerme pijama. Mi novio enojadísimo porque ni siquiera le avisé dónde estaba, pero yo no podía dejar de sonreír al descubrir que era más fuerte y valiente de lo que yo pensaba. Pasé de no salir del carril ciclista a irme de una colonia a otra que no está nada cerca. No sé si lo hice bien o mal, pero les juro que pedaleé con el alma, no porque quisiera probarle nada a nadie, o tal vez sólo demostrarme a mí misma que podía hacerlo sin quedarme atrás. Y lo hice.

Dueña del mundo

Fue una experiencia increíble que sin duda recomiendo a todas las personas que puedan hacerlo. Neta ¡deben unirse a un grupo ciclista! Actualmente, al igual que el atletismo, rodar en bici se está poniendo muy de moda, por lo que seguro encuentran a un grupo que se acomode a sus horarios, distancias y nivel que manejan.

Mis únicas recomendaciones para una excelente rodada son:

  1. Equipo de seguridad.

No importa que sea en el día o la noche, siempre lleven casco y chaleco reflejante para que los autos los alcancen a ver, aún si no está muy iluminada la calle. A mí el casco me salvó la vida el día que me aventó el camión, así que aunque me vea súper nerd, nunca me lo dejo de poner…no vaya a ser la de malas.

  1. Conozcan al grupo.

Sé qué van a decir que con qué derecho me atrevo a decirles esto, pero en mi caso por lo menos de una entrevista conocía a las personas que conformaban este grupo ciclista, y además tuve la buena suerte de toparme con gente amable y muy decente, pero no todos son así, mejor estar bien seguros de conocer por lo menos a alguien.

  1. Avisen a dónde van.

No como yo que me esfumé. Repito, tuve mucha suerte pero para la próxima sí aviso porque quién quita que me llega a pasar algo por lo menos alguien de confianza sabe dónde estoy.

  1. Renta de bicis.

Para las personas que no cuentan con una bicicleta y es ése su mayo obstáculo para no asistir a las rodadas, les platico que hay lugares que rentan bicis por hora, día o semana. En bicitamexico.org la renta es de $25 la hora, así que hagan cuentas, igual les sale más barato pagar una mensualidad de $200 mensuales que invertirán en su propio vehículo que rentar una por hora o día; aunque si lo que quieren es sólo vivir la experiencia y ver qué pasa, sí les conviene mejor rentarla, pero eso sí NUNCA ocupen la Ecobici para eso porque además de que te cobran, te penalizan. A las tres penalizaciones adiós servicio para siempre :/

  1. Traer identificación y tipo de sangre

Vuelvo a lo mismo, no somos inmunes a los accidentes, por lo que es importante traer consigo algo que nos pueda servir en caso de sufrir uno: número de emergencia, tipo de sangre, si eres alérgico a algún medicamento, etc. No es por pesimismo, es sólo por si las dudas.

Y listo, pues así mi aventura del martes pasado. Es increíble hasta dónde puedes llegar si te dejas fluir.

Pórtense mal, cuídense bien, y luego me cuentan.

La Monty

quien próximamente estrenará bici para tener más chocoaventuras que contarles ;)

PD2. Les dejo el video de Rodada de altura:

Lecciones de Don Quijote de la Mancha a su hija

Lo que aprendí del Caballero de la triste armadura resumido en estrofas


“Con fe, lo imposible soñar;
Al mal combatir sin temor;
Triunfar sobre el miedo invencible;
En pie soportar el dolor…

Amar la pureza sin par;
Buscar la verdad del error;
Vivir con los brazos abiertos;
CREER EN UN MUNDO MEJOR…

Y será este mundo mejor,
si hubo quien despreciando el dolor,
luchó hasta el último aliento…
por ser siempre fiel a su ideal.”

Algunos piensan que mi papá está loco. Actúa muy extraño la mayoría de las veces y pierde el control fácilmente. Piensa bien de todo mundo y comparte siempre lo que tiene con quienes más lo necesitan. Es bondadoso, por lo que mucha gente se ha aprovechado de él a lo largo de su vida, pero él no ha cambiado su naturaleza generosa pese a ello.

Algunas veces le hablas y parece que no te está escuchando porque ni siquiera te voltea a ver, pero quienes lo conocemos sabemos que no lo hace por grosero, si no que está en su mundo (algo así como el Topus Uranus de Platón), y no hay forma de hacerlo regresar hasta que él así lo decida.

En su clóset tiene tres pares de jeans y cuatro playeras de Los Beatles. Corre en pants rotos y despintados por el cloro, toca (muy mal) la guitarra, y me ha enseñado que el dinero no compra nada de lo que realmente vale la pena en esta vida. Es un hippie sin remedio, con ideales de un mundo justo, honesto y con amor al prójimo y a la naturaleza.

No tengo duda alguna…mi papá es Don Quijote de la Mancha: un “loco” en peligro de extinción que sueña todos los días con un mundo mejor para todos.

Hay días (o semanas o meses) como hoy en los que las cosas no me salen bien, y sólo entonces es cuando me siento una idealista tonta y frustrada. Siento que ya no puedo dar más, quiero parar o mejor dicho, salir corriendo y olvidarme de todo, pero luego lo pienso mejor y sé que no podría rendirme en la batalla, ni vivir de otro modo. Soy adicta a las emociones fuertes, a vivir apasionadamente, a quemar las naves, y a abandonar mi zona de confort por vivir una nueva aventura.

¿Eso me convierte en loca? Puede ser, pero ¿cómo podría ser yo de otra forma si en mis genes llevo inmersa la locura del propio Don Quijote?

Así pues, en conclusión, quisiera compartirles una de las lecciones más importantes que aprendí de él, y ésa es que uno debe luchar por lo que cree y ama, sin importar que otros no se unan a tu causa e incluso te califiquen de loco. A final de cuentas, las cosas te salgan bien o mal, si cada uno se encarga de defender sus ideales, este mundo será un mundo mejor…al menos para sí mismo.

Palabras más, palabras menos es la última estrofa de la canción “El sueño imposible”:

“Y será nuestro mundo mejor, si hubo quien despreciando el dolor luchó hasta el último aliento por ser siempre fiel a su ideal”.

Pórtense mal, cuídense bien…y luego me cuentan.

La Monty,

quien está de lo más blue con este clima londinense (dicen).

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